dijous, 21 de febrer de 2013

LAS CARAS DEL FRANQUISMO DE ISMAEL SAZ.





Ismael Saz Campos, 
Las caras del franquismo
Ed. Comares, Granada, 2013.
PRESENTACIÓN DEL AUTOR.

Pensado en un principio como una reedición «corregida y muy ampliada» de mi anterior Fascismo y franquismo, el presente volumen se ha convertido al final en una continuación de aquél, constituida por una serie de aportaciones, todas ellas posteriores a 2004, que recogen nuevas perspectivas, nuevos enfoques y nuevas investigaciones.

Volumen «nuevo», por tanto, pero también continuación y desarrollo del anterior. De hecho, pueden retenerse, como punto de partida del presente libro, dos de los capítulos del anterior, el relativo a la historiografía sobre el fascismo ?«Repensar el fascismo»? y el que recogía la primera caracterización del franquismo, allá por 1994, como dictadura fascistizada ?«¿Régimen autoritario o dictadura fascista?».

En el primero de estos trabajos, hacíamos un balance de la evolución de los estudios sobre el fascismo hasta 1996 que, con esa cronología, seguimos considerando sustancialmente válido. Se apuntaba ahí, la crisis de las grandes teorías sobre el fascismo las marxistas, las liberales y del totalitarismo, y las de la modernización para incidir en el modo en que el desarrollo de las investigaciones había terminado por minar algunos de sus fundamento esenciales. Más en concreto, subrayábamos que en todos ellas terminaba por desconocerse el sujeto fascista, que perdía protagonismo frente a las élites, tradicionales, capitalistas o «totalitarias», las masas sin rostro, las escalas de la «modernización» o las fases del capitalismo. Alternativamente, se constataba que mucho había tenido que ver en este auténtico proceso de «demolición», el redescubrimiento, precisamente, del sujeto fascista, de la cultura e ideología fascistas, de las masas con rostro. Incluso se llegaba a apuntar la emergencia de un elemento fuerte de consenso entre los historiadores en torno a la centralidad de la ideología para el conocimiento del fascismo, de todos los fascismos; y se subrayaba la contribución de Detlev Peukert al inscribir al fascismo en la crisis de la modernidad, si bien fuera para mostrar las peor de sus caras.

Ismael Saz Campos,
Fascismo y franquismo.
Universitat de València, 2004.
Muchas de estas cuestiones han sido desarrolladas, de forma harto más elaborada, entre otros, por Rogger Griffin. Con todo, hay un aspecto en el que la cuestión permanecía, y sigue permaneciendo, abierta. Tal es, que, restituida la centralidad del sujeto fascista, del movimiento, la cultura y la ideología fascista, quedaba por «explicar» el modo en que éste se articulaba con las dinámicas y las prácticas, en particular en el terreno, ya, del ejercicio del poder. Como se sabe, tal cuestión está en buena parte en el centro de los debates actuales; especialmente en aquellos análisis Paxton y Mann son aquí los grandes referentes que critican el «culturalismo» y aún esencialismo y «estaticismo» de las aproximaciones que centran el estudio del fascismo en su cultura y/o ideología. En el artículo nuestro que venimos comentando, apuntábamos la necesidad de completar en la línea de los llamados estructuralistas o funcionalistas alemanes la aproximación al sujeto fascista con la constatación de la existencia en los regímenes fascistas de otros «portadores de poder», en el marco de lo que se ha llamado «alianza contrarrevolucionaria», «coalición reaccionaria», o en la clarividente caracterización de Philippe Burrin, «compromiso autoritario». Pero se trataba en última instancia de una propuesta ecléctica, que «sumaba» dos enfoques, sin por ello llegar a articularlos de un modo por completo satisfactorio. Habíamos recuperado un sujeto, el fascista, pero a costa de dejar un tanto en la penumbra a los otros: élites tradicionales, mundo de los negocios, ejércitos, iglesias, burocracias, etc.


ÍNDICE.

Introducción.     .

1. ¿Dónde está el otro? O sobre qué eran los que no eran fascistas.  

2. Las culturas políticas del nacionalismo español.

3. El fascismo y la guerra civil española.

4. Discursos y proyectos españoles sobre el nuevo orden europeo.

5. Religión política y religión católica en el fascismo español.

6. Conmemorar el régimen, conmemorar la nación. El Estado español en el año de la victoria (1939)

7. Franco ¿Caudillo fascista? Sobre las sucesivas y contradictorias concepciones del caudillaje franquista.

8. Falangistas y católicos reaccionarios: una batalla político-cultural decisiva.

9. Mucho más que crisis políticas: el agotamiento de dos proyectos enfrentados.

10. Y la sociedad marcó el camino. O sobre el triunfo de la democracia en España.

NOTA.



Ismael Saz

Ismael Saz és Doctor en Història per la Universitat de València. És Professor Titular d'Història Contemporània. Fou becari a l'Escola Espanyola d'Història i Arqueologia a Roma (C.S.I.C.). S'ha especialitzat en la Història de les Relacions Internacionals del període d'entreguerres, especialment en les hispano-italianes, així com en l'estudi de la dreta i els feixismes europeus en el període esmentat. Sobre tot això té diverses publicacions. En la actualitat continua aquestes línies d'investigació atenent-se especialment a l'estudi comparatiu del franquisme i les dictadures europees al segle XX.



dimecres, 6 de febrer de 2013

PRESOS CON CAUSA, 1936-1978. ABRIR LAS PUERTAS DE LA HISTORIA.




Ja es pot veure on line el documental Presos con causa, 1936-1978
Us recomanem molt que el veieu. 




El cierre y derribo de la Prisión Provincial de Santander nos ofrece la oportunidad de recuperar la memoria de hombres y mujeres que por defender sus ideas, fueron encarcelados durante el Franquismo, que utilizó el sistema carcelario como instrumento de exclusión social, y la repercusión que todo ello tuvo para sus familias. Puedes ver la galería de fotos aquí.

Sus muros fueron depositarios de la memoria de varias generaciones de hombres y mujeres que vieron frustradas sus aspiraciones democráticas, unos tras la victoria de Franco en la Guerra Civil, y otros en los sucesivos intentos de organizar un movimiento de oposición a la dictadura.

La “Cárcel”, expresión con la que los cántabros se refieren todavía hoy a la Prisión Provincial, encerró una parte de sus vidas, sus esfuerzos, y sus sueños de un mundo de derechos y libertades, contribu­yendo con ello a que llegara a España la democracia.

Tras cuarenta años de silencio y treinta de constitución democrática, es necesario reconocer públi­camente el esfuerzo y el compromiso de los que pasaron por allí y en ese empeño nos dejaron una parte de su vida. Ese tiempo de reclusión fue la semilla de esta democracia.